Dia Santo 8: Leo-Tronos
🌙 DÍA 8 · OCTABA NOCHE SANTA
LEO- TRONOS
1o de Enero
Sede, asiento, fundamento de los mundos,
sustancia sacrificial, coraje radiante.
Sois vida incorporando llamas y luminarias estelares.
Vida portadora, luminosa y calórica.
Los Arcáis se yoizan de calor altruista.
Los sentidos humanos nacen en el seno sacrificial.
Los Serafines donan y los Arcángeles viven imágenes creadoras
en saturnales sentidos.
Calor entregado y entregante
por Querubines recibido, por Querubines rechazado.
En el Eón siguiente también sacrificáis,
condensáis el calor,
y alzándoos sobre vosotros mismos creáis el aire.
Y en el viento solar,
con Kyriótetes y Arcángeles, se concibe la luz y el espacio,
sentados en vuestro trono de vida primordial.
En la antigua Luna nuevo sacrificio, nueva entrega.
Os comprimís más todavía y del aire nace el agua,
y os erguís al mismo tiempo como vida sonora.
En el lecho móvil de la renuncia
pudieron aquietarse los Dínamis colmados de virtudes
y alumbrar a los Ángeles su corazón más puro.
Y por cuarta vez, por cuarta, volvisteis al sacrificio.
Y como alma sintiente de Yahvé generáis el mundo mineral,
el fundamento para que el hombre ande,
camine hacia su destino,
hacia las estrellas fijas.
Resonando el Verbo Cósmico desde las alturas,
en las profundidades eco encuentra.
Resuena en piernas caminantes
y en brazos formadores de los seres humanos;
entretejido en vuestro cuerpo se mueve el Hombre
en un impulso gratuito
por vuestro corazón sacrificado.
Vino Cristo cabalgando en Kyriótetes alados
y por tres años y medio tomó a Jesús por morada.
Llegó el momento de la ardiente entrega:
«En tus manos encomiendo mi Espíritu»
resuena hasta el fondo de la Tierra y en los siderales espacios,
más allá de las estrellas, hasta el Padre amado.
Amanece el Kyriótetes entre Cristo y Jesús como Trono entregado,
que otorga su cuerpo a la Tierra y su sangre derrama
como sustancia de creación nueva.
Sangre eterizada manada por el nuevo Trono.
Sustancia de amor, nace una nueva Tierra,
la Nueva Tierra que cantó Novalis.
De esta sangre derramada nace el Hijo del Hombre,
el nuevo Yo jerarquizado.
Y el Grial comienza a alimentar a hombres
imbuidos de celestial sacrificio.
Les rodea su karma como nubes en el cielo,
abrazando con calor amante su destino alado.

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